viernes, 28 de marzo de 2014

MEDUSAS


Ilustración: Andrés Martínez


I


y si contamos cada respiro de cada medusa y cada giro de tanta medusa y
respiramos en las malezas de las medusas en cada grito de las médulas
de las fístulas que vinculan los huesos por el humus burbujeante por la
vértebra vuelta humo y contamos cada grifo abierto cada grieta mientras
flotan entre frágiles hilos de agua condensada esas sedas de invisible
ondear y si ahora respiro sin contar y si ahora canto es porque desciendo
al aire porque bajamos al calor de los animales translúcidos existen en el
corazón del vidrio delicuescente sus aullidos perforan cada hora de cada
medusa si cada perro se ahoga en el fértil alcaloide de visiones y perora
con la soga de la aurora o se abriga de tanto ahora con el alma oxigenada y
omnívora con el alma omnivíbora porta las armas de un chacal crepuscular
supera lo que explota en el centro undular del pecho el empacho de la miel
milimétrica de pujos que dibujan los tajos movedizos sin sutura visible sin
andamios sensibles en el cerebro de caucho supura el rayo si respiro en la
medusa es porque despierto cabalgando una nube de plata un ala me ata
la muñeca al ojo y el ojo a la muñeca me unta en el ombligo de la tierra
donde soy el nacimiento de una repentina umbela que proyecta sombras
en erráticas cabezas un poroso paraguas una fibrilación de agua viva
al costado del agua a través del agua quizá para-agua ora trans-lluvia que
ora y no corta por lo sano que por mucho menos cuartea las manos
estiradas ahora y por fin y por nada estiradas en un claro cualquiera en el
pujo de un claro cualquiera ya estiradas por ahora y por tanto dilatadas
por la expectativa por la frescura de la espectadora viva que adora adornarse
dorarse a la feroz marea que adora donarse hasta que se sueltan los pujos los
dibujos gestuales tan ferales tan de vientres feraces de pequeños vientres
pletóricos de libélulas bajo las sombras de las umbélulas despiden un olor
de mata húmeda de mirra en el clavo central de la miración en la
clavícula secreta de la mareación o la milagrosa trepidación por la que
paso sin peso sin especie sin paz específica sin piso estable
resbalando por azulejos cremosos como insectos que se intuyen
baba de ángel o diablo cabello de venablo que corta el agua una
lanza hipercaliente si hasta un venado en gel esta noche recoge el
plasma de una idea el prisma de una materia el irse con la marea y
no desear sino la antena resistente al viento agreste de la marea del
vaivén de la marea no le reste al astro ningún rastro de estrella ningún
resto en el pasaje hasta que fuera algo apenas pronunciable la medusa en la
marea que fuera cuasidesignable en el dislocado límite del mar de lo que
haciendo se dice y haciéndose nos dice este dije del mareo en las cosas
de la fluctuante pre-cosa hasta hacer que ya no pueda nada sin deshacer
y no sea el poder la opción de máxima en los orantes implexos en
perplejos aromas de pariciones si hasta en las chanzas de este muelle
arremolinado lo que no nace lo que nos hace y nace en haces es la turba
de ases la inflorescencia de naves que zumban como antes del silencio el
sonido define el nido refina el nado o el vuelo en el hado de los
furiosos juegos de dados cargados así querría nombrar sin frenar sin
identificar este día este río finísimo de horas donde orbitar sin gravitar
o flotar dentrofuera o sin orbicular un satélite ebúrneo que desaparece
al tacto al primer pujo al segundo al tercer pujo de medusaína escupe
el gajo de un tajo movedizo o perplica un dejo rebotar el entrecejo
contra el aire líquido y sabroso de la cosamadre entre la espera viscosa
se asoma un faro en el cuello del amebomago en el gasto puro de la
Imago y la fisura de farol en el caminar sereno del Sereno o
Peregrino de meteoros en la garganta pues también hay imanes
que ingiero hasta atraer los manes de los pequeños muertos un maná
de entuertos de desmanes irresolubles no deseara tal vez soluciones
salinas resoluciones abstractas al problema si alguna vez tuve
emblemas y temblaban las presencias ahí en la madera de la llama
mientras lo que escapa es el humo astillado los millones de jadeos
que nos jalan a la brea al cimbreo donde reos se deshacen ríos en las
ceras del jaleo en las velas que se queman sin pausa este pneuma sin
poesía por el fuego blando del tiempo blando del transcurrir
placentario la palpación desde el poder desde el rayo en la palpitación
se montan los planos los plenos anos los anillos paregóricos en los
nichos de arañas gelatinosas pero algo escuchaste digo algo te llega al
oído lo escuchás con claridad aunque lo claro ya no es alimento de
nuestra digestión más fértil mas bien la nube que nidifica el nimbo que
aurifica el cuerpo y hace de la nada un nido fulgurante un don de
lenguas palabras y salivas desguarecidas en intemperies heladas si
nada nada dignifica pues intemperatrices son estas hadas y a cada codo
que se sumerge en el lodo y chapotea sin hundirse con la nave se apura
a deslizar un pliegue de oro entre las vestes con ojos de fósforo mientras
los vates obsequian sus hímenes sus fosfenos a la estratósfera y si
se dan tanto a tantos y tanto me da que entres o no al fango del
resbaladizo sombrero que infinito que incesante teje la superficie su
topos sin logos de ameba si a cada respiración de topo hay un pujo hay
una medusa que medita en suspensión hasta que lo real es también
un medusario un árbol sin raíces sin miedo en medio de la nebulosa



II


porque flotar será suficiente cuando flotar ya no sea este crimen
de tracción entre los azulejos cuando el entrecejo sea el ímpetu de un
conejo que a dentelladas nos extirpe el corazón de velcro la razón adherida
a la herida que en la pata de conejo ya no indique nuestra suerte ya no
sea suficiente este crimen esta muerte flote el antro con sus entes
sigilosos ya no sea sino un mar el que afeite nuestras costas
con la gleba de los siglos: sus caimanes tiburones y cangrejos
arrojados a las playas yo me vaya con la noche de los mares con las
madres de estos lares de estas bestias que confunden sus pulgares los
manjares sean devueltos a los platos del insomne cuando darse
a este nado ya no venga a replicarse en otros nados ya no sea el
sigilo de este crimen cometido en los manglares los abismos de
la huella del zapato en los glaciares ni la insignia de un
retorno a la burbuja la razón del termostato en nuestra axila el
fermento acumulado de las islas la medusa ya no sea ni este himen
desgarrado cuando en andas retornemos al arado entre las
aguas pues flotar será inminente cuando sea inevitable la memoria
ya no anude sus vaivenes cuando flote sin recuerdo en esta lumbre
disolvente en el glosaurio de este juego sin tu ego sin embargo no te niego
tu misil de primitivo este silbido en el carozo esta galaxia en el cacto el
efecto de entreacto lo concreto en el simún en el amén sin su mensaje
este masaje de medusa que deshace en las letrinas estas letras
bizantinas pleistotexto de aniñadas bailarinas lo concreto de una
hiancia medusaria de estas leches dactilares ya no sea su flotar
la suficiencia del reptil en otros ojos cuando el pujo de medusa
sea en sí la desnudez de este mendrugo de este brujo o este sobrio
parietal entre los jugos del mareo de este paria entre los humos de este
sol más reo que aterriza en las terrazas cada noche cuando el agua
está más calma ya no sea sino el alma la que asuma su destino de
materia masticada entre medusas ya no queden más excusas
que ofrecer en las mareas cuando el crimen sea solo un monumento
herrumbrado donde caguen las esquirlas de sus fugas los reptiles
perfumados y no sea sino el baile de los hongos transparentes
lo que vean nuestros ojos mientras flotan como globos cual
amebas que sapientes reivindican los temblores los calores de la idea en
el carozo la coraza me deslumbre con su cresta de juglar astropotencia
sin lucir esos anthropos de la regla ya no sea más que el flote su
piar y su regencia pose el sapo nuestros ojos fascinados en la
sopa de videncia mientras croa en el oído sus designios esa
hélice de sombra cale hondo en la maloca si la zona
intermareal ya se nos cuela en la pechera este mar que ya no sea
sino el ámbito angelado o el vagido de esquimal que destituye
nuestra aldea esta anemia ya perdida entre la brea pienso en vos
y en tus resquicios en el braille de tus sesos por el piso en
los siglos que pronuncian ese nombre en arabescos que poco
a poco se diluye se diluye se diluye



III


no se acabe la marea hasta que el beso de medusa nos inflame la epidermis
como un látigo y la extienda cual tiritas sobre el suelo repoblado muchas
lumbres alumbrando el devaneo de estas musas multitudes polintrusas
que eclosionan los festines cincelados en la carne los silbidos
vacilantes en la sangre muchedumbres cromoamantes hoy se expriman
en la boca del lactante: muchedumbre purpurina urda espacios de este
cuerpo transitado y del cardumen de su nombre: muchedumbre
diamantina nos agite las certezas y la lumbre del pescuezo con
salvajes sacudones y las leches de sus ubres precipiten el alud
del esqueleto al que aluden tantas cumbres y se abran estos huecos
del silencio en cada célula el humor en el cañón de la escopeta el
candor de la humareda en nuestros huesos y que acuosos
parlamentos de las médulas diluyan entre chispas nuestros versos en las
olas hipogrifas de las playas que los médanos se adhieran vivos a las
borlas de los sexos y se esparzan los humores sobre el plancton y prodiguen
sus azufres celulares a las fraguas estelares a las nieves sin sus crestas
armilares sin sus mieses sin sus haces el marasmo policromo de los gestos
nebulares y la lámpara que cuece en un segundo la cabeza o la paciencia
de los mares ¿que te viene, te decrece? en la entretela se entretiene el
penúltimo clamor de nuestra vela de los viernes la que tiembla entre las
sienes en la blanda sucesión de nuestras noches en la pasta
transformable que te tiene entre sus garras en las garzas que aletean
agolpadas en los poros que los días como células vigías multipliquen
estos climas medusarios estos tráficos de amebas que sorprenden
los horarios casi siempre en pleno oficio cotidiano si comienzan si
terminan si no ajustan sus relojes a tu pobre expectativa si se brindan al
puré de esmeraldinas procesiones en las fuentes del incierto contrabando
del que penden los plumajes del Simorgh o del que explora este puchero
trans-magnético de joyas y de auras: multitudes encendidas muselinas
de sutil adrenalina lumbre-zarza rediviva hasta que dios no sea más
que muchedumbre en la retina una mixtura o desmesura el hilo suelto en
la sutura que un sultán de microndinas erizara en su figura en su real
agrimensura ¿y si helara en las ojivas titubeantes del palacio sus panfletos
inflamantes sus deseos de volver sin un garante sin sus guantes sin
mojar sus sucios dientes seminales en el lago en el mar en el océano
velado el athanor de amebomago que transmite las señales los
señuelos del misterio los anzuelos del umbral donde se incuban los
ocelos? muchedumbre aturda el orden quite el velo del cardumen la
mortaja del perfume brote al fin la multitud huracanada sin
lamentos en la mente sin mensajes –¡las medusas
solamente!– el pasaje de la lira a la
cuerda que delira


(Medusas: segunda sección del libro inédito Ameba maga).